Cómo prepararse para un mundo pos-COVID-19

La recesión económica artificial causada por la crisis sanitaria mundial fue un acontecimiento casi imposible de predecir. Después de más de una década de mercados alcistas, los inversores se vieron de repente cara a cara con una situación sin precedentes, preguntándose si los responsables políticos, llamados una vez más al rescate de la economía, serían capaces de conseguirlo.

Al igual que en las crisis anteriores, muchos gestores de capital se quedaron paralizados por la conmoción y el espanto , lo que les impidió actuar con eficacia.

La crisis de la COVID-19 ha resultado ser, de hecho, una «excelente prueba» para demostrar el poder de la disciplina en la gestión de fondos y el verdadero significado de la palabra «flexibilidad» a la hora de gestionar el riesgo, como explica Didier Saint-Georges, miembro del Comité de Inversión Estratégico de Carmignac.

«La flexibilidad figura en los folletos de la mayoría de los fondos, pero no cabe duda de que, cuando se producen acontecimientos tan imprevisibles como esta pandemia, esa flexibilidad se vuelve obligatoria. No basta con ponerla en el prospecto», comenta Saint-Georges.

Gracias a su disciplina en la gestión de riesgos, Patrimoine —el fondo insignia de Carmignac— superó con soltura y éxito la crisis financiera de 2008, una conmoción interna de primera magnitud derivada de los desequilibrios del sistema bancario. Sin embargo, la crisis de 2020 ha tenido un carácter totalmente distinto: surgió en un entorno en el que los bancos centrales ya tenían un papel predominante, y en un mundo mucho más globalizado donde la influencia de China ha aumentado notablemente.

«en lo que respecta a la estructura de la cartera tenemos mucha confianza en nuestra cartera de renta variable centrada en valores de crecimiento secular»
Axelle Pinon

La falta de comprensión de esta crisis ha afectado negativamente a muchos inversores por la venta masiva de valores al principio y por su incapacidad de aprovechar la subsiguiente recuperación de los mercados. Gestionando los riesgos y ateniéndose a sus convicciones, el fondo Patrimoine superó al 97 % de sus pares en la categoría Mixtos Moderados de Morningstar a finales de junio.

Muy al inicio, el equipo redujo la exposición a los bonos periféricos y a la deuda de los mercados emergentes; recortó drásticamente la exposición neta a renta variable a través de contratos de futuros con el fin de evitar el riesgo del mercado; y aumentó su posición en cash. Aún así, el fondo se mantuvo centrado en empresas de crecimiento secular y evitó las trampas de valor y los sectores sensibles.

«Es lo mismo que hicimos en 2008 y 2011: recortamos los riesgos de mercado pero nos mantuvimos firmes en nuestras convicciones. Con una buena selección de valores, esta combinación se traduce en generación de alfa», afirma Saint-Georges.

Desde finales de marzo, el fondo ha añadido de manera oportunista algunos valores cíclicos de alta calidad con buenas probabilidades de recuperarse rápidamente tras sufrir daños muy graves a causa de la pandemia, como el sector de los viajes.

Aun así,  la exposición del fondo a renta variable sigue articulándose en torno a valores de crecimiento secular de alta calidad que continuaron superando los índices de mercado cuando la crisis estaba en su apogeo. Estas empresas están repartidas entre una amplia gama de sectores y zonas geográficas, con mayor peso en la salud y en los sectores relacionados con la tecnología que están preparados para abordar temáticas a largo plazo como la digitalización, el consumidor conectado y las tendencias demográficas.

En cuanto a la renta fija, el fondo adquirió ciertos valores en los que, en opinión de nuestros analistas, el riesgo de impago estaba sobrevalorado. En esta área del mercado la crisis aceleró el ciclo económico, produciendo dislocación entre sectores y dispersión del valor, lo que ofrece más oportunidades a los selectores de bonos, según Carmignac.

Así pues, ¿cuál es el siguiente paso de la estrategia de Patrimoine? El mensaje clave es estar abiertos a todas las posibilidades.

Por el momento,  el apoyo sin precedentes de los responsables políticos, está ayudando a que el gasto del consumidor se recupere bastante bien, salvo en algunos sectores muy azotados por la pandemia. Esta dinámica, junto con las intervenciones directas de los bancos centrales en los mercados financieros, está apuntalando las valoraciones tanto de renta variable como de crédito. Sin embargo, dado el grado de incertidumbre actual, aún está por ver cuáles serán las perspectivas de la inversión privada de cara al futuro. Ni los mismos epidemiólogos son capaces de prever la forma que adoptará el mapa de la COVID-19 en la segunda mitad del año, ni los economistas de predecir cuál será su impacto en la confianza de los consumidores e inversores. Por lo tanto, los próximos meses se están abordando con mucha cautela.

En el frente geopolítico, es poco probable que las tensiones entre Estados Unidos y China se alivien en un futuro próximo, pero sería muy osado hacer predicciones en este tema, ya que la campaña de las elecciones a la presidencia de Estados Unidos no ha hecho más que empezar. De la misma manera, en opinión de Carmignac, la política fiscal que se implementará en Estados Unidos el año que viene es sumamente incierta a día de hoy.

 Por una vez, la recuperación económica podría resultar más sólida en Europa que en los Estados Unidos. El equipo de Patrimoine, por tanto, pone su confianza en el viejo continente, que ha sido más eficaz a la hora de controlar la pandemia antes de reabrir su economía.

 En cuanto a la forma potencial de la recuperación, Axelle Pinon,  especialista de producto de renta variable de Carmignac, opina que quizá el consenso para 2021 en este momento sea «demasiado optimista». Aunque el escenario base de la empresa es una recuperación en U, también está considerando una forma más negativa en L.

«En las próximas semanas vamos a apoyarnos más en la táctica», comenta Axelle Pinon, «pero en lo que respecta a la estructura de la cartera tenemos mucha confianza en nuestra cartera de renta variable centrada en valores de crecimiento secular. No nos hemos cruzado de brazos durante la crisis y hemos comprado acciones que ofrecían una valoración atractiva dentro nuestra lista de referencia».

«Si se produjera una venta masiva de valores en el mercado podríamos, en caso necesario, volver a empezar desde cero en exposición a renta variable. No tenemos miedo», añade.

«Estamos en una etapa en la que es necesario seguir un proceso de inversión muy disciplinado, ya que los errores que se cometen durante una crisis salen muy caros», afirma Saint-Georges.